Muñequismo

El “muñequismo” es la habilidad que tienen algunas mujeres de verse bien a todas horas y en toda circunstancia. Son artistas del maquillaje perfecto, de combinar nítidamente las piezas del vestuario, de peinarse como en los anuncios de televisión donde no hay un cabello fuera de sitio y el pelo se bate brillante de un lado para otro (sin caspa, por supuesto), de hablar en susurros sensuales para atraer a sus presas (o sea a los futuros esposos, que dicho sea de paso, son tan perfectos como ellas), de tener las manos y los pies impecables y de lucir las joyas más hermosas que ni aún el más grande experto, podría diferenciar si son reales o falsas.
En una época, coincidencialmente después de mi divorcio, me dio por dedicarme al “muñequismo”. Una agonía de salón de belleza tres veces por semana, horas en los vestidores de las tienda sudando como un caballo tratando de encontrar las piezas que fueran acorde con "mi tipo de cuerpo", botar con pena toda la ropa interior más cómoda esa que tenía roturas o hilos colgando, una vida social intensa para lucirme y numerosas visitas al dentista y a la dermatóloga, para perfeccionar mi dentadura y mi piel.
El resultado fue tortícolis, a causa de los tirones de pelo en el salón de belleza, una cuenta impensable en la tarjeta de crédito (todavía la estoy pagando), enemistad con todas las dependientas en las tiendas porque era demasiando exigente al momento de comprar algo, un dolor constante en la quijada de tanto sonreír sin ganas y un cansancio del cuerpo y del alma por tanta vida nocturna sin sentido.
¡Cedo con gusto mi puesto a las otras, que no sé como lo hacen, son verdaderas muñecas! Yo prefiero ser normalita pero libre, que perfecta pero prisionera de esa perfección.
En una época, coincidencialmente después de mi divorcio, me dio por dedicarme al “muñequismo”. Una agonía de salón de belleza tres veces por semana, horas en los vestidores de las tienda sudando como un caballo tratando de encontrar las piezas que fueran acorde con "mi tipo de cuerpo", botar con pena toda la ropa interior más cómoda esa que tenía roturas o hilos colgando, una vida social intensa para lucirme y numerosas visitas al dentista y a la dermatóloga, para perfeccionar mi dentadura y mi piel.
El resultado fue tortícolis, a causa de los tirones de pelo en el salón de belleza, una cuenta impensable en la tarjeta de crédito (todavía la estoy pagando), enemistad con todas las dependientas en las tiendas porque era demasiando exigente al momento de comprar algo, un dolor constante en la quijada de tanto sonreír sin ganas y un cansancio del cuerpo y del alma por tanta vida nocturna sin sentido.
¡Cedo con gusto mi puesto a las otras, que no sé como lo hacen, son verdaderas muñecas! Yo prefiero ser normalita pero libre, que perfecta pero prisionera de esa perfección.
Comentarios
Somos muñecas, claro que si, mas que eso, muñecas que no necesitan ser modositas y perfectas para ser lindas, atractivas, y sobretodo, por lo que te he leido creo que tenemos algo en común, somos muñecas modernas, inteligentes e independientes, que no necesitan la presencia de un Ken que las socorra...
Maybe nobody can't see our "S" but we are Super Women...
:)
Besos.
P.D. Veo que ya estás en Guatemala.
De verdad odio esa forma tan fría de querer sentirse bien, en fin...cada uno es cómo es, yo soy feliz con mi ropa deportiva y tratando de disfrutar de una buena caminata, ojalá ya lo pueda volver a hacer otra vez.
Un saludo desde mi pequeño gran Uruguay!!!
Besote.
jajaja
Saludos y un beso
Gracias!!
Si nos queremos nosotros, entonces nos querrán los demás
me alegro de la decisión
Un beso
Ahora seguro que eres más feliz y más libre como dices.. y que te miras al espejo y te sigues viendo guapa,porque la belleza interior se refleja en la exterior..
Besos
saludos
ah que caray
eso de la perfeccion es muy dificil
jajaja
no si yo soy bien floja para estas cosas
jajaja
byE