De Vuelta al Hogar

Cuando tenía 18 años hablé seriamente con mi papá y le dije que quería ser independiente. O sea, que quería mudarme sola. El me miró preocupado, pero creo que la idea de tener una boca menos que alimentar debió de parecerle muy atrayente porque enseguida me dijo que si. Hace unos pocos días, por motivos logísticos (tuve que entregar el departamento que ocupaba porque me mudo a otro país) volví al hogar de donde salí hace 18 años (no se preocupen por sumar o restar, tengo 36 años).
Es muy extraño. Aquí en la casa que ocupan mis padres, que ya no tienen la misma energía de antaño, todo se mueve a un ritmo diferente al que yo estoy acostumbrada. Las luces las apagan a las ocho de la noche (me quedo literalmente a oscuras escribiendo en la computadora), no se come carne roja, el almuerzo lo sirven a las 12:00 en punto, y como conocen lo enamoradiza que soy, me tienen prohibido recibir visitas (pobres sapos!!!!).
Mi mamá, que aunque es una señora muy fiestera y siempre alegre, ya se está quedando sorda, por lo que tengo que repetir las cosas unas cien veces, llevar una pizarra para escribirle los mensajes y hablar como si estuviera en el medio de un campo de batalla, o sea, a todo pulmón. Es agotador, pero me he repetido, que esa edad también me llegará y que debo tener paciencia. Además, como he heredado todo de ella: su cuerpo, su alegría por la vida, su manía de no querer enfrentar los conflictos, estoy segura que la sordera también viene bajando.
Ayer me pasó algo...Estoy acostumbrada a dormir con muy poca ropa, porque soy enemiga del calor y me siento muy cómoda en lo más minúsculo que encuentre. Suena el despertador y yo más durmiendo que otra cosa, salgo de la habitación que me han designado tambaleándome y frotándome los ojos para ir al baño. En eso me topo con mi papá, que me dice burlón: "Oye, muchacha, tu si duermes pornográfica". Me puse color tomate. Se me olvidó que no estaba en mis terrenos.
Hoy bien temprano llamé a mi abuelita para que me preste una de sus pijamas. Ahora voy a dormir con una bata que parece un traje de buzo, una cosa larga y calurosa que ella usa a veces con un millón de botoncitos que, sin exagerar, van desde el cuello hasta los pies.
Comentarios
Besos
muak
Tu texto ha sido lindo, lleno de ternura, de una candidez preciosa.
Así que volviste a casa no?
Pues a mí me pasa algo parecido, aunque yo no he vuelto aún, me gustaría, pero lo veo muy complicado, pues mis padres no viven juntos. Pero también me independice muy joven con 17 años, o sea llevo ya 15 años dando tumbos por la vida, sin dar pie con bola ( es broma) antes de los 30 he conseguido todo lo que un joven desea, pero en fin, tampoco merezco presumir.
Mucha suerte y feliz vuelta.
un beso enorme.
un lobo que no volvió
saludos
jajaja
asi pasa.
pero acostumbrarse a la bata para dormir como que no
byE
-recoge tu cuarto!!!
paciencia y un beso!!!
ah, un placer tu visita por mi nube:D
Y otra cosa: si te haces una foto con el atuendo de tu abuela,no se te ocurra sustituir con ella la que tienes en el blog JAJAJAJA
Besos
Suerte con tu pijama jeje!
Shaludos! =)
A veces si es dificil vivir todavia en casa de los padres. Dimelo a mi que me limitan a veces demasiado.
Yo me quiero ir a vivir sola el proximo año, haber si se me hace.
Saluditos.
P.D. Me dio risa lo de la pijama.
Al menos, la foto es interesante, ja,ja,ja
Un beso