Diario en Seis Partes - Parte 4

FOUR
THE VILLAGE: LA ALDEA
Martin Luther King, dijo: “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, sino la indiferencia de los buenos.”
Eso me recuerda…
Como el gobierno de Vichy en Francia, luego de la ocupación Nazi, nuestro país también tuvo su momento oscuro, donde aún siendo todos de una misma nacionalidad, las personas se dividieron en dos grupos: los patriotas y los traidores. Treinta años de tiranía para ser exactos, que terminaron, cuando el 30 de mayo de 1961, unos hombres valientes ultimaron a balazos al más cruel dictador que ha tenido mi patria. Su nombre era Rafael Leonidas Trujillo Molina y el escritor peruano, Mario Vargas Llosa, en su libro “La Fiesta del Chivo”, lo cuenta todo.
Quienes llevaron a cabo tan temerario plan tuvieron el sinsabor de no ultimar detalles que pudieron haberles salvado la vida. Solo dos de ellos sobrevivieron gracias a la osadía de personas que valerosamente los escondieron a los días siguientes del suceso. Uno de ellos, vivió por meses en el armario pequeñísimo de un baño. El otro, para serles franca, no lo recuerdo.
Así como tuvieron ángeles los que luego vivieron para contarlo, también estuvo la otra cara de la moneda: los traidores. Quienes por prebendas o cobardía, informaron el paradero de los que se escondían.
Aquí les pongo un trocito de “La Fiesta del Chivo” y como fueron arrinconados, luego de ser denunciados, dos de los héroes del 30 de Mayo, y finalmente ultimados por la policía:
“Había mucho tráfico. El chofer, maniobrando, consiguió abrirse paso entre una guagua con racimos de gente colgada de las puertas y un camión. Frenó en seco, a pocos metros de la gran fachada de cristales de la Ferretería Reid. Al saltar del taxi, con el revólver en la mano, Antonio alcanzó a darse cuenta que las luces del parque se encendían, como dándoles la bienvenida. Había limpiabotas, vendedores ambulantes, jugadores de rocambor, vagos y mendigos pegados a las paredes. Olía a fruta y frituras. Se volvió a apurar a Juan Tomás, que, gordo y cansado, no conseguía correr a su ritmo. En eso, estalló la balacera a sus espaldas. Una gritería ensordecedora se levantó alrededor; la gente corría entre los autos, los carros se trepaban a las veredas. Antonio oyó voces histéricas: «¡Ríndanse, carajo!». «¡Están rodeados, pendejos!» Al ver que Juan Tomás, exhausto, se paraba, se paró también a su lado y comenzó a disparar. Lo hacía a ciegas, porque caliés y guardias se escudaban detrás de los Volkswagen, atravesados como parapetos en la pista, interrumpiendo el tráfico. Vio caer a Juan Tomás de rodillas, y lo vio llevarse la pistola a la boca, pero no alcanzó a dispararse porque varios impactos lo tumbaron. A él le habían caído muchas balas ya, pero no estaba muerto. «No estoy muerto, coño, no estoy.» Había disparado todos los tiros de su cargador y, en el suelo, trataba de deslizar la mano al bolsillo para tragarse la estricnina. La maldita mano pendeja no le obedeció. No hacía falta, Antonio. Veía las estrellas brillantes de la noche que empezaba, veía la risueña cara de Tavito y se sentía joven otra vez”.
Comentarios
En éste espacio además de nostalgia, recuerdos, sueños, amor, también hay historia, gracias por compartirla.
Un saludo!!!
Un beso.
esta es mi tierra, y la verdad esque quien viene suele volver...aunque algunos se encarguen de ponernos mala fama, es uno de los lugares mas bellos del mundo, en mi humilde opinión, por su gente, su cultura, sus paisajes...
Besos
Besos
Besos
Un beso
como estas??
orale que historia
bueno pues me tengo que ir por falta de tiempo
BYE
Es inevitable -al fin y al cabo soy contemporánea- dejar de relacionar tus letras con la situación actual de mi país.
Hay un dicho en Argentina que dice "el que se quema con leche, cuando ve la vaca, llora" Y ojalá fuera así, ojalá todos pudiéramos aprender de los errores que la historia nos marca.
En la actualidad, Ericarol, soy testigo presencial del quiebre de la sociedad argentina, instigado desde el mismo gobierno. Es algo muy triste y te ahorro los detalles. Lo cierto es que la "peligrosísima" indiferencia nuevamente sólo despierta del letargo, cuando el daño está hecho.
Muchas Gracias por tu publicación, la he disfrutado!
Un enorme abrazo para Vos!