Descuartizando el tiempo


Cada noche, mi problema es saber qué hacer con mis sombras nocturnas e imagino mil cosas para matar el tiempo, literalmente, matarlo, sumando los minutos que quedan hasta que me dan ganas de dormir. Llego a casa y el sol aún asoma insistente. Hago matemáticas en mi cabeza, mientras me despojo de la incómoda ropa laboral, seis de la tarde y me entra el sueño a eso de las doce. Seis horas. Debo convertirme en Jack El Destripador y lacerar esos intervalos, de lo contrario sería yo quien moriría. Debo escoger y convertirme en verdugo, ¿O la tarde o yo?

Saco de mi estuche imaginario, mis instrumentos vengativos. Primero, escojo sentarme con mi hija, ajena a mis elucubraciones, y juntas miramos un episodio de Hannah Montana por vez número quinientos dos. Tanto he visto a la delgada adolescente, ídolo de masas, que quiere ser como Lucille Ball con sus gestos y travesuras, que ya hasta le he cogido el gusto y cada día me resulta más difícil tenerla como víctima. ¿Qué decirles? Es un sacrificio que hacemos todos los padres ese de ver con nuestros hijos algún programa que ellos adoran, solamente para cumplir con la misión sagrada de la crianza. ¿Tiempo mutilado con el cuchillo de la indiferencia y el hastío? Con suerte dos horas. Solamente restan cuatro.

Afilando el puñal asesino, otra expiación, una hora de conversación telefónica con cualquiera que ose escucharme, una amiga, un amigo, mi madre. Si estoy de malas y todos andan desaparecidos, haciendo cosas más interesantes que hablar conmigo, puedo sentarme frente al espejo, o en el baño, y tener una charla con mi imagen desgreñada. Son más aburridas, pero debo echar mano de ellas, si no encuentro a nadie más.

Con el hacha me atrevo a trocear nuestro idioma. Otra hora y media sangrienta, frente a la computadora, chateando, leyendo algunas noticias y luego escribiendo lo que se me ocurra para publicar en mi blog. No niego que a veces, no escribo nada, como me he propuesto en los últimos meses para practicar mi prosa.

Si falta algún instante por desaparecer con mis instrumentos de carnicería, una película me permite doblegar una hora y media más de mis noches. Entonces me transformo y me complace ser quien no soy por esos momentos. Es el homicidio de ocasión que más disfruto. Más que leer, más que escribir, más que morir.

El reloj con su interminable tic-tac. Hora de dormir. Me pongo mis pijamas y guardo el cuchillo y el hacha bajo la cama. Me acomodó entre mis sábanas, peleo con Dios y juro que mañana intentaré comprenderlo mejor. Satisfecha con mi matanza, no me río a carcajadas, sino que caigo en una profunda somnolencia y tengo pesadillas sobre trozos del tiempo que me acechan y que pululan en mi conciencia.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
So that those who will accidentally visit your site will not waste there time with this stupid topics.
Anónimo ha dicho que…
It enables us to express our feelings and opinions.
Anónimo ha dicho que…
me encanta ser el primero en comentar después del spam de la lotería

también a veces veo hanna montana con mi hija, hasta hemos comentado juntos en su blog, que lo tiene


en general el tiempo libre trato de pasarlo en internet, cultivando el blog y los comentarios


abrazo
PABLO JESUS GAMEZ RODRIGUEZ ha dicho que…
Lindo post.

En cuanto a la frase matar el tiempo... Me recuerda la frase famosa que decia: "Nosotros matamos el tiempo, pero el tiempo nos entierra" (Y los egipcios añaden: "...y las pirámides se rien del tiempo..."

Saludos
La sonrisa de Hiperion ha dicho que…
Todos matamos el tiempo, o él nos mata a nosotros, que mas da?
Un saludo
Lycans Laqueus ha dicho que…
¿Por qué siempre elegimos destruir en vez de crear? ¿Por qué siempre elegimos pasar de largo en vez de aprovechar? son las 18:17 del 8 de Julio de 2008 en Madrid, y me niego a pensar que se ha escapo este minuto, hasta las 18:18 haciendo "NADA".
Este minuto es irrepetible, habrá otro 18:17, habrá otro 8 de Julio pero si solo me dejo llevar, si solo pasao de largo no me daré cuenta que éste es irrepetible, al igual que el siguiente minuto, siguiente, hora,...

Un beso.
Gracias por hacerme pensar.
María ha dicho que…
Vengo a darte las gracias por visitar mi blog y dejar el regalo de tus palabras, gracias a ellas ahora puedo visitar tu blog, que me parece muy interesante el escrito de este post y me ha hecho reflexionar acerca de ese tiempo que se nos va y que ya no vuelve, el que unas veces no sabemos aprovechar y otras veces se nos queda corto, un tiempo precioso y que deberíamos vivir cada instante, sin pensar en el pasado y menos en lo que vendrá, sino únicamente el momento en el que nos encontramos.

Un beso.
Sara Gabriela ha dicho que…
Muy buena reflexión, eso de las maneras de matar el tiempo y también de qué manera lo podemos aprovechar más. Pero siempre hay cosas qué hacer, siempre y cuando tengamos la motivación para salir de la rutina y buscar formas de pasar el tiempo que nos alegren el alma.
Un saludo!
Vanessa Reobasco Parabé ha dicho que…
Y si en vez de matar el tiempo decis...hoy gane un minuto con alguien, ya sea una charla con tu madre, tus amigos, o con tu imagen en el espejo, yo no creo que todo eso sea matar el tiempo, de todo se aprende, y se puede crecer, es tiempo de aprovechar el tiempo, no lo dejes pasar.

Saludos!!!
XuanRata ha dicho que…
¿Pero no te has dado cuenta de que el tiempo se rehace tras el tajo del cuchillo, que el tic-tac es el ruidito que hace la cremallera al cerrarse detrás de ti?
Sin embargo, precisamente por eso debes seguir asesinándolo, eligiendo el punto de cada puñalada con precisión de cirujano, para no pillarte los dedos.

Me gusta tu forma de contar y de no tomarte demasiado en serio tus melancolías, que son como las de tantos, la música en penumbra que nos acompaña.
Gracias por tu visita. Yo por mi parte, repetiré la mía.
Anónimo ha dicho que…
hola
sip es aburrido no tener nada interesante que hacer...eso fue la causa de que iniciara mi blog, un domingo, en la noche sin nada que hacer.

pero bueno asi es al vida

saludos desde durango mexico!!

Entradas populares de este blog

Resiliente

Aburrido!

En el nombre de Dios