Las Cosas que Quedaron del Fuego

El martes en la mañana, Equis me llamó muy atribulado. El edificio donde laboraba se estaba desmoronando en medio de un infernal incendio. Hasta hacía unos pocos minutos, era el centro de operaciones de la mundialmente reconocida empresa QST en la República Dominicana y gran parte de América. Cuando llegué hasta allí, no lo podía creer. El gran orgullo del parque de Matanzas quedaba reducido a escombros, vigas de hierro derretidas y cenizas esparcidas en nuestra ropa y nuestros cabellos. Increíble. "¡Que impotencia!", me dijo una de las mejores amigas de Equis y su compañera de trabajo. Los bomberos, se portaron mal. LLegaron 22 minutos luego de ser llamados, cuando ya nada podía hacerse. Además, pidieron que les pagaran el agua que habían utilizado, pidieron comida, gasoil y todo lo que pudieran sacar de beneficio en medio de la tragedia. Pero, en fin, mi idea no es hacer una denuncia social, sino contar todo lo que aconteció aquella aciaga mañana.
Cuando, más tarde, los bomberos dieron la orden de entrar y rescatar las cosas que habían quedado del fuego (no pude evitar pensar en esa película con Halle Berry y Benicio del Toro, Things We Left from the Fire, sino también que estuve inmovilizada casi todo el tiempo pensando en los efectos devastadores de un incendio), Equis pudo sacar su computadora y una foto de nuestra hija. Me dijo, que todo adentro estaba muy oscuro y ennegrecido por el humo. Que casi no se podía ver gran cosa y que se debía esperar un poco para saber con seguridad que más podía salvarse. Cuando me pasó la computadora y la foto de Juliette, me quedé anonadada. Entre el marco y el cristal de la foto, reposaba un pequeño papel en cartulina con unas letras en negro. Lo que me llamó la atención fue, que el papelito estaba totalmente blanco, sin una pizca de humo. El mensaje era muy claro: "Olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta" Filipenses 3:13.
Esa mañana aprendí mucho. Aprendí que Equis y yo tenemos formas diferentes de ver la vida. Mientras yo trataba de mantener la cabeza fría, no tanto como para que él tuviera un hombro donde llorar, sino para que la vida siguiera su curso mientras que él despertaba de su tristeza y su letargo, Equis pensaba que no me importaba. Aprendí, que los mensajes siguen llegando y que estoy escuchando y atenta. Aprendí, que cuando algo sale realmente mal, solo nos queda una opción: SEGUIR ADELANTE. Aprendí, que todo se va, en un segundo, en un minuto, que puedes tenerlo todo y luego, en un abrir y cerrar de ojos, no tener nada. Aprendí más sobre el valor de la amistad y de la perseverancia de las personas que rodean a Equis y por lo que él debería estar eternamente agradecido a la vida y a Dios. Ciertamente, es un hombre bendecido.
El fuego acabó ese mismo día. Las enseñanzas durarán por mucho tiempo. Limpiamos la foto de Juliette y dejamos la pequeña cartulina con el mensaje. Equis y yo, tuvimos nuestra conversación de la semana, esa que debemos tener más a menudo. QST se ha levantado. Encontraron otro espacio, pintaron, sacaron lo que pudieron del viejo edificio, se han sucedido una línea de ejecutivos de las oficinas principales de otros países, el grupo se siente más unido que nunca, el servidor no se dañó, no hubo pérdidas humanas (el plan de evacuación que hacían cada cierto tiempo funcionó a cabalidad) y, lo más importante, el seguro paga.
Ericarol.

Comentarios
Pero vuelvo a observar que google esta en las nubes, porque hay una entrada tuya, del 6 de noviembre, de la que NO me han infomrado, brrrrr...!!!
Besos enormes...!
Besos
Un gusto leerte. Saludos.
ahh tenia milenios sin pasar por estos rumbos
que bueno que todo salio bien, ahora a regresar a la normalidad, y seguirle dando al sube y baja de la vida (eso que? de que me pongo filosofa no hay quien me pàre) y adelante!!
:D
sale, me retiro, que estes de lo mejor
cuidate muchote y adiosito!
Saludos y un abrazo.