Mujeres Dominicanas: Anacaona

A la llegada de los españoles, la República Dominicana estaba poblada por los taínos (si, nosotros también tuvimos nuestra civilización, que aunque no era tan avanzada como la maya o la azteca o la inca, se desarrollaron como pescadores y recolectores de frutas en nuestra linda isla) y dividida en cinco partes, llamadas cacicazgos, cada una gobernada por un Cacique. (A ver si me acuerdo) Esos cacicazgos eran: Marién, Magua, Maguana, Higuey y Jaragua. (aplausos para la memoria)
En Jaragua, había un indígena llamado Bohechío, el cual por mala suerte del destino murió fulminado por un rayo (no murió así, pero al que escribe todo se le perdona). Al momento de su desconcertante fallecimiento, su hermana Anacaona (que en lenguaje taino significa "Flor de Oro"), dicen que una preciosa india que nada tenía que envidiarle a Pocahontas, de modales muy suaves y preciosa cabellera negra (la cual imaginamos andaba semi-desnuda), tomó el poder del cacicazgo.
Como en un cuento de hadas, Anacaona, contrajo matrimonio con el aguerrido Cacique Caonabo, al cual imagino muy serio y callado y tuvieron una hija, Higuemota. Esta despampanante gobernante, era reconocida por su belleza, inteligencia y talento para la poesía. Fue en medio de este panorama idílico que pisaron los conquistadores la tierra en América.
Anacaona sintió gran curiosidad y admiración por los extranjeros, por sus notables y avanzados conocimientos. Sentimiento que cambió según avanzaba la conquista y los indígenas eran víctimas de abusos por partes de los españoles. Entonces, como toda una Eva, convenció a Caonabo, su heroico marido para que atacara y destruyera a los intrusos. Estos eran 38 pobres hijos de la ahora Madre Patria, que fueron exterminados en la morada que habían construido, conocida como El Fuerte de la Navidad (y que si la memoria no vuelve a fallarme, fue erigido con la madera de una de las Carabelas).
Nicolás de Ovando, años después, cuando ya se iniciaban los trámites para un cese al fuego (o digamos cese de flechas y otras armas antiguas) decidió urgir un plan para asesinar a la bella y valiente gobernante. Se presentó, dizque en son de paz, en el cacicazgo de Jaragua con un contingente de trescientos cincuenta hombres y en medio de la fiesta que habían hecho los taínos en su honor, destruyó todo lo que se encontró a su paso.
En medio de la masacre, lograron escapar, Anacaona, su hija Higuemota, su sobrino Guarocuya (que más tarde fue entregado a los monjes franciscanos y bautizado con el nombre de Enriquillo, considerado nuestro primer héroe nacional), Mencía (nieta de Anacaona), y el líder tribal Hatuey (quien posteriormente escapó a Cuba para armar una resistencia armada, con el triste final propio de todos los mártires, donde fue atrapado en batalla, torturado y quemado por orden de Diego Velásquez de Cuéllar).
Anacaona fue perseguida por Nicolás de Ovando (yo creo que él estaba enamorado de ella, pero fiel a la memoria de su feroz Caonabo, quien por cierto, ya había fallecido años atrás en un barco que lo transportaba a España, nunca le hizo caso) incansablemente, hasta que finalmente fue atrapada y condenada públicamente a la horca, en 1504.
Anacaona, es el primer retazo que teje la historia de nuestro pueblo, plagado de mujeres hermosas y valientes.
Comentarios
ejem
un beso
Gracias por compartirla.
¡Un beso enorme!
Cultura con sabrosura !
Saludos
tu pais,
tu patria,
tu pago,
tu vez primera ...
y sí, me acordé también de la rumba del Cheo ...
besos desde esta ciudad, gracias por lo de ciudadano gris.
Súper interesante tu post.
Yo creo que en todos los países de américa que fueron conquistados por los españoles existen historias similares a esta que aquí nos compartes y me imagino que existieron muchísimas otras mujeres que fueron pieza clave en el proceso de transculturización entre la cultura indígena y la española.
En México por ejemplo tenemos el caso de María de Estrada (que aunque no era mexicana), su historia es fascinante, así como también está Doña Marina o "La Malinche", un personaje clave sobre el cual se entretejen miles de mitos, además de Isabel Moctezuma, la hija del emperador del mismo nombre.
Es fascinante la historia de la época de la conquista.
Saludos.
Y ahora leyendo el nombre de Anacaona, me viene a la mente una canción, corrígeme si me equivoco, no sé el autor, pero sí repiten mucho ese nombre.
Espero ansioso, caribeña linda.
Anacaona de la region primitiva,
Anacaona oi tu voz, cuando lloro cuando jimio, Anacaona oi tu voz y tu angustiado corazon, tu libertad nunca llego !
Coro
Anacaona india de raza cautiva,
Anacaona de la region primitiva,
Un beso preciosa.