La noche que tocaron a mi puerta

Los había oído. Dos toques firmes en la puerta mientras dormía. Se había levantado de un salto de la cama con el corazón latiendo rápidamente debido al susto. La televisión seguía encendida y pasaban una película de policías y ladrones en el único canal que se veía. Se detuvo en medio de la habitación para escuchar atentamente. ¿Qué podía hacer? Estaba sola en aquella casa tan enorme y aún vacía, porque los muebles no habían llegado, y sin ninguna forma de defenderse. Tomó su celular que estaba cargándose junto al aromatizador eléctrico y lo apretó muy fuerte contra su pecho. Volvió a sentir su corazón latir y una sensación de impotencia la sobrecogió. Fue a la ventana, pisando suavemente. ¿Podría salir de allí? ¿Quién la esperaba detrás de la puerta? ¿Qué se llevarían? No tenía nada. Una televisión de medio uso y una cama dura. Lo único de valor real, era su computadora portátil y sus joyas, que ni siquiera eran de oro sino de plata. Se metió detrás de la cortina gruesa y sin tratar de hacer ruido, abrió la ventanilla. Era demasiado pequeña, no iba a caber por allí. De todas formas lo intentó, metiendo una pierna. Sintió la hierba húmeda en su pie del otro lado. No había manera. No cabría. El ventanal estaba sellado y las dos pequeñas ventanas, eran eso precisamente, muy pequeñas. Entró la pierna temblando y pensó esconderse detrás de la cortina, pero esta olía a rancio y estaba sucia de polvo. Diminutas arañas se paseaban por la tela, ajenas a su pánico. ¿Y si abría la puerta? Tenía miedo de lo que encontraría detrás.
¿Y si era solamente eso? Pánico. ¿Y si realmente solo había imaginado esos dos toques firmes? Pudo haber sido el programa de televisión que pasaban. Fue hacia la puerta y se detuvo frente a ella para tratar de escuchar la respiración o los latidos de alguien que habría de estar tan atento como ella. Pero no sintió nada. Volvió a acercar sus oídos y de escuchar con más atención. Nada. Solo ese silencio cortante que la estaba matando de a poco. Pensó en llamar a alguien por el celular, pero no conocía a nadie todavía. Mañana tocaría la puerta de los vecinos para presentarse. ¿Y si rezaba? Ya se le había olvidado como hacerlo, pero en esos momentos, solamente tenía a Dios y a su miedo. Fue hacia el baño y estudió la ventana. Demasiado diminuta. Odiaba ese sentimiento de sentirse atrapada. Sin escape. La idea de abrir la puerta era cada vez más lógica en aquel momento. Tanto había criticado a aquellas protagonistas de películas de terror que se paseaban en ropa de dormir por toda la casa, solas, preguntando “¿Quién anda ahí?”. En ese momento era lo único lógico que podía hacer. Era eso o esconderse debajo de las sábanas a esperar que quien fuera que había tocado la puerta, entrara por la fuerza y la atacara. Se metió el celular entre el elástico del pantalón del pijama y su cintura. Siempre podría abrir la puerta, encontrarse cara a cara con el intruso, golpearlo donde pudiera y salir corriendo escaleras abajo hasta la puerta y finalmente hasta la calle para gritar pidiendo ayuda. Sintió una rabia repentina. No iba a morir así, lejos de su familia, en un lugar vacío y silencioso como un sepulcro. Respiró una, dos, tres veces. Agarró el pomo de la puerta y sin pensarlo otra vez la abrió, preparada para enfrentar a quien o a que.
¿Y si era solamente eso? Pánico. ¿Y si realmente solo había imaginado esos dos toques firmes? Pudo haber sido el programa de televisión que pasaban. Fue hacia la puerta y se detuvo frente a ella para tratar de escuchar la respiración o los latidos de alguien que habría de estar tan atento como ella. Pero no sintió nada. Volvió a acercar sus oídos y de escuchar con más atención. Nada. Solo ese silencio cortante que la estaba matando de a poco. Pensó en llamar a alguien por el celular, pero no conocía a nadie todavía. Mañana tocaría la puerta de los vecinos para presentarse. ¿Y si rezaba? Ya se le había olvidado como hacerlo, pero en esos momentos, solamente tenía a Dios y a su miedo. Fue hacia el baño y estudió la ventana. Demasiado diminuta. Odiaba ese sentimiento de sentirse atrapada. Sin escape. La idea de abrir la puerta era cada vez más lógica en aquel momento. Tanto había criticado a aquellas protagonistas de películas de terror que se paseaban en ropa de dormir por toda la casa, solas, preguntando “¿Quién anda ahí?”. En ese momento era lo único lógico que podía hacer. Era eso o esconderse debajo de las sábanas a esperar que quien fuera que había tocado la puerta, entrara por la fuerza y la atacara. Se metió el celular entre el elástico del pantalón del pijama y su cintura. Siempre podría abrir la puerta, encontrarse cara a cara con el intruso, golpearlo donde pudiera y salir corriendo escaleras abajo hasta la puerta y finalmente hasta la calle para gritar pidiendo ayuda. Sintió una rabia repentina. No iba a morir así, lejos de su familia, en un lugar vacío y silencioso como un sepulcro. Respiró una, dos, tres veces. Agarró el pomo de la puerta y sin pensarlo otra vez la abrió, preparada para enfrentar a quien o a que.
Comentarios
Tendré que esperar, pero lo mejor de todo es que volviste al mundo bloguero.
Un saludo!!!
P.D fui la primera en comentar yupi!
Tendré que esperar, pero lo mejor de todo es que volviste al mundo bloguero.
Un saludo!!!
P.D fui la primera en comentar yupi!
eaea volviste!
=D
sale, pues buena historia pero porque nos dejas picados
quiero saber que paso, quiero saber que paso
sale, cuidate mucho saludos desde mi casa
byE
Como han sido todos estos dias?
Esa historia mas que un cuento, me parece una historia vivida, espero escuchar que al final fue solo un gran susto y nada más.
Un abrazo tan bonita!
Yo creo que a todos los que te leemos nos alegró este post (no en mala onda, aclaro, sin hacer referencia a la historia que compartes), sino porque albergamos la esperanza de que ¿este sea tu post de regreso?
Ojalá que si.
Por otro lado, tu historia me dio mello... Tal vez este año yo empiece a vivir sola y como están las cosas acá espero que no me pase nada de eso.
Saludinessss.
besitos
que bueno leerte de nuevo...
besos limenses
¡Que gusto verte de nuevo amiga Ericarol...!
Me has alegrado el dia.
UN BESO ENORME.
Love yaaaa
Espero que solo sea una historia, porque me muero!!
Un abrazo.
besos desde mi reino
Besos
Simply Amazing
eso es un abrir de puertas