La Ventana en el Norte
Por alguna razón que no vale mencionar Equis no puede volver a los Estados Unidos.
En mi último viaje a New York, cruzada que fue diferente y especial porque me acompañaba mi hija Divine, tuve el privilegio de caminar con ella por las mismas calles donde Equis había pasado quince años de su vida. La calle 59 de North Bergen, New Jersey se cruza con el paso apresurado de los comerciantes y compradores en Bergenline. Allí, en esa misma esquina, en el segundo piso, en un edificio un poco olvidado por el tiempo, se asoma la ventana de la otrora habitación de Equis.
Cuando yo estaba embarazada de Divine, me encantaba quedarme en esa habitación cuando visitaba a mis suegros en NJ. Imaginaba a Equis en aquel mismo cuarto con sus desesperanzas y travesuras de juventud: quizás enrolando un tabaco de marihuana, escuchando esa música que yo tanto odio (boom, boom, boom, rap), haciéndole el amor a alguna muchacha.
Pensaba que era una parte importante de la historia de mi hija y de mi historia con Equis, que ella conociera el lugar donde él creció, así que no pude evitar llorar cuando nos paramos en aquella esquina y yo señalé con mi dedo la ventana. "Mira", le dije, "Ahí dormía tu papá cuando era joven así como tú, desde ahí se puede ver el Empire State Building". Por supuesto, ella no entendió porque lloraba yo. Pero sentí que no era yo quién debía mostrarle todo aquello. Estoy segura que Equis tiene miles de historias que contar y era él quien debía hacerlo. Pero eso es imposible.
Hace unos meses, Equis y yo visitamos una abogada experta en migración para explicarle su caso y ver la posibilidad de una oportunidad para él regresar, pero ella le pidió que extendiera un mapa y borrara a los Estados Unidos. "Puedes visitar muchos otros países, ni que fueras familia de Obama vuelves".
Siempre he pensado que todo estaba supuesto a pasar de la forma en que pasó. Si Equis no hubiera sido arrojado del país del norte, quizás Divine y Paris, nuestras hijas, no estuvieran en este mundo y yo no hubiera vivido una de las aventuras más alocadas de mi vida. Por que eso ha sido tener a Equis en mi vida: una aventura que no para.
Recomendación: SIN NOMBRE (2009)
Sayra (Paulina Gaitan), una adolescente hondureña, se reúne con su padre para viajar con él a los Estados Unidos; a partir de Chiapas, viajan en el techo de un vagón de carga, donde están expuestos tanto a las inclemencias del tiempo como a la violencia. (FILMAFFINITY)


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