40 Velitas

El día de mi cumpleaños número 40 amaneció como cualquier otro día de enero: un cielo azul, unas pocas nubes dispersas, un sol radiante cuyos rayos quedaban atenuados por el frío propio de ésta época proveniente de las costas del norte y del Valle del Cibao, un poco más al sur. Me sacudí el sueño cuando escuché el "cumpleaños feliz" cantado por Equis, Yuyé y Ericsander, casi en un murmullo para no despertar a Paris que dormía desparramada en su cuna. Un pequeño bizcocho de fresas y Oreos hecho por Fifa, la pastelera más vieja de nuestra ciudad. Vieja, por lo tradicional, no por los años. Una velita rosada encontrada en alguna gaveta de la cocina, coronaba el bizcocho. Definitivamente, no hay cumpleaños sin velas.
El día transcurrió felizmente entre buenos deseos que me llegaban desde Facebook o el Blackberry. Pasta y jugo de chinola en uno de mis restaurantes favoritos para almorzar rodeada de algunos de mis seres queridos, diligencias para la fiesta de la noche y un de aquí para allá interrumpido por las llamadas y el pito del celular anunciando un nuevo mensaje de felicitación. Desde Picasso hasta mi viejo amigo Rafael Cine, pasaron por mi muro, dejándome textos que me aguaron los ojos.
Equis me regaló el último libro de Isabel Allende, una correa, toda la bebida de mi fiesta y una cita con una maquillista "profesional". Al final de la tarde, me dejé mimar por la susodicha y por un momento pensé que mi próximo destino sería caminar por la alfombra roja en alguna fiesta de Hollywood. Me sentí como la mujer del millón de pesos.
La fiesta estuvo muy animada. Faltaron algunos cuantos, sobraron algunos otros, pero en conclusión nos divertimos muchísimo. Traté de bailar con todos y de ser una buena anfitriona. Hubo un momento en que a pesar del ruido de la música y la algarabía, estuvimos solamente las estrellas de la noche y yo sobre mi cabeza, y la voz del cantante contratado que tocaba solo para mí. Otro sueño cumplido: celebrar en grande mis 40 velitas.
No tuve la desdicha de Molly Ringwald en aquel clásico de los ochenta "Sixteen Candles", que por estar todos entretenidos con la boda de su hermana mayor, se olvidaron de su cumpleaños. Este día fue sólo para mi.
Así de feliz soy.
Ericarol.
Comentarios
Y a seguir siendo así de FELIZ!!! ;)
Hacía mucho que no te leía :D
Que estés bien, cuídate mucho y que todo siga igual de genial todos los días
n____n
byE