Y Quien Nos Dijo Que Eramos Tan Especiales

How do you break free without breaking apart
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Cuando somos pequeños soñamos con ser bailarines, astronautas, actores de novela, director de cine, con ganarnos la lotería y casarnos bien. A medida que pasa la vida y nos vamos haciendo viejos, el idealismo de los años de universidad (ah! ese auténtico pasaje de juventud y lozanía) se va alejando y la sociedad nos empuja irremediablamente a tomar al toro por los cuernos y dejar de soñar. Las teorías se convierten en hechos irrefutables de que son solo eso: teorías y de que acabaremos siendo igual que papá y que mamá, con un aburrido trabajo que dura una eternidad más que ocho horas, la satisfacción y responsabilidad de los retoños y la a veces no tan tolerable, rutina conyugal.


Aparecen los momentos duros. Que el dinero alcance, que los hijos saquen buenas notas (o al menos lo suficiente para que no repitan curso), de hacernos la vista gorda si el marido tira una canita al aire o de llorar con pesadumbre si es ella, la que tira la canita.


Quien nos dijo que éramos tan especiales como para salir en portadas de revistas ganando un premio Nobel. Quien nos dijo que éramos tan especiales de que íbamos a tener un matrimonio de libro de cuentos. Quien nos dijo que éramos tan especiales para ser felices por siempre, otra vez como en un libro de cuentos. Quien nos dijo que éramos tan especiales como para llegar a tener una vida diferente a la de los demás mortales.


Nadie nos lo dijo, pero en nuestra inocente mente infantil, nos lo creímos todo. Que Superman llega en los momentos de apuro, que podamos hacer lo que queramos cuando queramos y que podemos tener una vida glamorosa y planificada.


Y ahora, ¿como puedo yo NO sentirme atrapada en esta isla?
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April y Frank Wheeler. Un típico matrimonio de los suburbios del este de los Estados Unidos. Entrar al mundo de los Wheeler es como caer de cabeza en espiral por una montaña rusa. No tienen de nada típico y te hacen sentir escudriñado y común. Mucho drama con la mejor combinación que tiene el cine de hoy, Kate y Leo.

Revolutionary Road. 2008. Kate Winslet. Leonardo DiCaprio. Kathy Bates. Michael Shannon.

Comentarios

Jax ha dicho que…
Excelente post..EXCELENTE...esa rutina, esa cantidad no digamos que de suenos rotos, pero si el despertar y ver que no vivimos en un cuento de hadas, fueron de las cosas que me hizo combatir lo incombatible,,LA VIDA y venirme a NY a tratar de cambiar el rumbo que llevaba mi vida en RD....se que el cambio debe ser dentro de uno,,en ese tambien estoy trabajando,,pero cambiando el entorno es un gran paso tambien.
en las nubes ha dicho que…
me encanto tu post... ayyy... lo importante es no perder la ilusion, aunque a veces es dificil!!!

un besazo!
Gina Carlo ha dicho que…
Nadie nos dijo nada, quisiera levantarme un día y que fuera totalmente diferente, para bien!!!
Anónimo ha dicho que…
quiero ser bailarina cuando sea grande... se podra?? :/

rosita
Martiuks ha dicho que…
Vi esa película como a principios de año y aparte de la ambientación, la historia me pareció muy extraña (pero no por ello no interesante), pero si me dejó pensando mucho precisamente en eso que tu reflexionas en tu post, si es verdad que quienes aparentan tener una vida tan perfecta, es así realmente.

Es verdad también eso que mencionas acerca de que siempre nos enseñan en todos lados a que la vida debe de ser perfecta, pero la vida se compone de cosas buenas y malas y creo que el chiste es encontrar el equilibrio que te permita verle el lado amable a lo malo o por lo menos verlo no de un color tan negro.

Intersante la reflexión que te deja la película y tu post también.
Cheluca ha dicho que…
A mí no me gustó la película, demasiado "oscura" podría decir... pero bueno, para los gustos los colores.
La reflexión que haces sin embargo me parece super interesante.
Un abrazo para ti

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