Esa Mañana

Esa mañana, 8:02 A. M., el hombre infiel era la imagen perfecta del macho imperfecto, cuando antes de irse para siempre y escudado en su propio dolo culposo, le dijo a la mujer con saña y crueldad: “Me voy, por que odio como hueles”.
Esa mañana, 8:17 A. M., la mujer sintió que era solamente un fantasma de si misma. Ese hombre al que ella había querido tanto, la traicionó y antes de irse, la dejó hecho un despojo al escupirle lo incomprensible.
Esa mañana, 8:43 A. M., la mujer decidió que debía demostrarle, al hombre que se acababa de marchar, y sobre todo a ella misma, que aún era hermosa y que todavía otros la deseaban.
Esa mañana, 8:52 A. M., cincuenta minutos después que el hombre se escapó entre portazo y una mirada llena de desprecio, se sentó a escribir una lista de sus supuestos y pocos amigos, sus pasados novios con los que aún podía estar en contacto, quizás hasta de sus compañeros de trabajo y alguno que otro conocido. Poco a poco, los fue tachando a todos por improbables, lejanos u ocupados, hasta que solamente quedó un nombre.
Esa mañana, 9:25 A. M., la mujer tomó el teléfono y llamó al escogido. Cuando escuchó su voz, ni siquiera lo saludó. “Voy para allá”, le dijo. El titubeó, pero accedió, porque intuyó el verdadero motivo de aquella intempestiva visita.
Esa mañana, 9:48 A. M., cuando la mujer llegó al departamento del escogido, se sorprendió lo desarrollado que estaba su sentido del olfato. Todo olía a café, incluso él. Ella estaba tan débil y tan enojada con la vida que se dejó llevar paso a paso, sumergida en una angustia que fue su único afrodisíaco. En todo momento, él fue comprensivo, tierno, astuto. En todo momento, ella fue un manojo de nervios. En todo momento, ella estuvo ausente y él, demasiado presente.
10:39 A. M. Lo último que la mujer recuerda de esa mañana, antes de caer en una amnesia voluntaria, fue cuando el escogido tomó su muñeca de princesa rota aspirando su fragancia como quien cataloga un buen vino y le dijo, con una ronca voz matinal: “¡Qué rico hueles!”
Esa mañana, 8:17 A. M., la mujer sintió que era solamente un fantasma de si misma. Ese hombre al que ella había querido tanto, la traicionó y antes de irse, la dejó hecho un despojo al escupirle lo incomprensible.
Esa mañana, 8:43 A. M., la mujer decidió que debía demostrarle, al hombre que se acababa de marchar, y sobre todo a ella misma, que aún era hermosa y que todavía otros la deseaban.
Esa mañana, 8:52 A. M., cincuenta minutos después que el hombre se escapó entre portazo y una mirada llena de desprecio, se sentó a escribir una lista de sus supuestos y pocos amigos, sus pasados novios con los que aún podía estar en contacto, quizás hasta de sus compañeros de trabajo y alguno que otro conocido. Poco a poco, los fue tachando a todos por improbables, lejanos u ocupados, hasta que solamente quedó un nombre.
Esa mañana, 9:25 A. M., la mujer tomó el teléfono y llamó al escogido. Cuando escuchó su voz, ni siquiera lo saludó. “Voy para allá”, le dijo. El titubeó, pero accedió, porque intuyó el verdadero motivo de aquella intempestiva visita.
Esa mañana, 9:48 A. M., cuando la mujer llegó al departamento del escogido, se sorprendió lo desarrollado que estaba su sentido del olfato. Todo olía a café, incluso él. Ella estaba tan débil y tan enojada con la vida que se dejó llevar paso a paso, sumergida en una angustia que fue su único afrodisíaco. En todo momento, él fue comprensivo, tierno, astuto. En todo momento, ella fue un manojo de nervios. En todo momento, ella estuvo ausente y él, demasiado presente.
10:39 A. M. Lo último que la mujer recuerda de esa mañana, antes de caer en una amnesia voluntaria, fue cuando el escogido tomó su muñeca de princesa rota aspirando su fragancia como quien cataloga un buen vino y le dijo, con una ronca voz matinal: “¡Qué rico hueles!”
Comentarios
me has atrapado.
muy bonito
Como es posible que los hombres, tenga que menospreciar los hechos, justificar la partida de la manera mas baja, ruin, perversa posible.
que mucho pasa en una hora verdad?
besos grises
oye cuando quedamos para ver Poltergeist?? :D
Un abrazo muy grande!
Besos
Rampi
En su momento sufrí, pero ahora disfruto y valoro el hermoso presente, porque además de que me llaman linda, me llaman reina, preciosa, azúcar; pero siempre impera como una canción "Linda Linda".
La chinita feliz
saludos
buen escrito
suele suceder
bueno espero no me suceda
jejeje
sale me retiro
cuidate mucho
byE
Es absolutamente así. La estima de nosotros mismos, debe ser cuidadosamente resguardada, y no debe ser entregada como parte del patrimonio de una pareja.
Y así como en el ejemplo enológico, alguien puede cansarse de beber un vino determinado y comenzar a encontrarle defectos hasta concluir que es insoportable.
Pero...para otro, el mismo vino más puede ser el elixir más exquisito del mundo.
Gracias Sweety, me encantó!
Besitos!
Por supuesto, me sumo al comentario de Susana, que comparto totalmente.
Lluvia de besos para ti!
besitos
Saludos para ti!!
Agustin
Besito
Me gusta mucho cuando escribes historias y esta, aunque es un poco triste, en realidad pasa con más frecuencia de la que nos imaginamos.
Buen inicio de semana y cuídate.
Saludos!
Eri, me encantó este relato
Besos:)
Cuanto puede afectar una palabra mal dicha, y que repugnantes esos seres que van dejando esas huellas de dolor.
No debemos permitir que la opinión morbosa de alguien pendiente en hacer daño nos afecte, y es dificil si, lo es, lo sé, pero la visión de uno mismo debe ser tam amplia y tan real que lo que los demas piensen pase desapercibido.
Me encantó tu cuento, la parte sicologica envuelta en el.
The beauty is on the eyes of the holder... Lo que no sirve para algunos, es arte para otros.
Un beso a la dominicana mas bella de Guatemala y zonas aledañas!!!
saludos
erika f.!1
Un lobo en el balcón
Por lo que hizo, el no valía nada... no era suficiente con engañar, sino que además debía denigrar Hay cada ejemplar!!!
Besos desde Uruguay.